top of page
Buscar

Introducción

Actualizado: hace 2 días

Como artista textil y diseñadora de indumentaria, la materialidad es algo inevitable en mi trabajo. Empecé este viaje queriendo resolver una incomodidad personal y me encontré con un mundo inesperado y movilizante: un mundo fantástico.

Para los que no me conocen, trabajo con hilos, telas y otros materiales para traer vida a nuevas formas portables y estructurales. Lo cierto es que en algún momento en mi práctica, el hecho de seguir trayendo material a este mundo me empezó a molestar, no solo desde el punto de vista ecológico, sino también a nivel mental: el límite de creación está dado por el espacio de almacenamiento que tengo en mi estudio. Y ese límite llegó a su límite. A veces tengo la sensación de que las cosas materiales estancan, y prendas en una caja no pueden más que bloquear.

Más es más,
y a veces es demasiado.

Durante años creé piezas con materiales recuperados y naturales, trabajando con una mentalidad de cero desperdicio y tratando de sentirme bien conmigo misma por mis formas pero sabiendo en el fondo que seguía contribuyendo a este sistema de consumo descontrolado.

En mi búsqueda por resolver mi problemática -y por innovar porque me aburro rápido-, me encontré con el hilo de alginato: ecológico, sustentable, biodegradable. La idea de crear piezas que en algún punto van a desaparecer despertó mi curiosidad. Así empezó mi viaje con los biomateriales.

Al principio, como diseñadora y amante de la moda, lo único -o lo primero- que quería hacer con este biohilo era ropa. Sin embaaargo, aprendí muy temprano en mi investigación que el alginato no es ideal para este fin por muchas razones —por mucho que otrxs creadorxs de biomateriales digan lo contrario. vengan de a unx—. No tenía idea de para qué podía usarlo.

Intenté controlarlo. Durante meses hice pruebas de fórmulas, texturas y colores. Estudié los materiales y sus propiedades: su origen, su composición química, sus métodos de fabricación. Después me pregunté cómo podía darle un color vivo porque marrones y caquis ya tenemos enough. Experimenté con pigmentos, leí sobre el color, su historia, lo que significa a nivel social y personal. Me sorprendí, me enojé, me ilusioné, me frustré. Fui de arriba a abajo y de un lado al otro varias veces. Traté de encontrarle sentido. 'Si no puedo crear prendas expresivas con este material, ¿qué estoy haciendo entonces y cómo puede ser que este polímero no responda a mis necesidades?' Además, al tratarse de un tipo de investigación que exigía estructura (estamos lidiando con fórmulas acá, es química), de alguna manera me metí de lleno en esa estructura y me perdí en una caja cuadrada.

Hasta que solté.

Esta bitácora es una bajada de información de todo ese proceso, filtrado, por supuesto. Y contado un rato después, cuando ya mi mente logró procesar la información.

Acá vas a encontrar experimentos que hice y los aprendizajes que me llevaron a nuevos experimentos. Reflexiones. Descubrimientos. Conclusiones. Data, en fin.

Este proyecto de investigación y experimentación fue posible gracias al apoyo financiero del Consejo de Artes y letras de Quebec (CALQ)

Comentarios


bottom of page